Hace unos meses, tuve la ocasión de ver todos los recovecos del cuerpo humano en primera persona en la exposición de Bodies, prorrogada en Madrid hasta el 28 de septiembre. Nacida en Japón en 1996 y exhibida en múltiples países del mundo (Brasil, EE.UU., México, Holanda…), no ha dejado indiferente a nadie. Y desde entonces, la polémica ha perseguido al responsable de la misma, el alemán Gunther von Hagens. Dieciséis cadáveres y doscientos quince órganos plastificados o tratados con polímero son los culpables de que, a ojos de de muchos ciudadanos, esta exposición sea una falta de respeto. No puedo negar que sea morbosa o que pueda resultar desgradable. Pero, a la vez, me resultó científicamente muy interesante (aunque falten muchos de los cuerpos que se han visto en otros países). Los hay que dicen que no tiene valor educativo ni artístico, que es el morbo por el morbo. No estoy de acuerdo. Son cuerpos sin reclamar. ¿Qué mejor que ser donados a la ciencia, con el fin de hacer más cercana la anatomía humana al público, antes que acabar vete a saber dónde sin nadie que los visite? He dicho.


…no me pidáis que me baje de las nubes, pues las personas como yo necesitamos darnos paseos por allí arriba de vez en cuando. Que, de hecho, es de donde cojemos el aire para seguir respirando abajo…
Aún tengo los mismos miedos que hace 23 años, solo que proporcionales a mi aumento de tamaño y a mi aumento de dureza…

