Archivar paraAgosto, 2008

Bodies, the exhibition

Hace unos meses, tuve la ocasión de ver todos los recovecos del cuerpo humano en primera persona en la exposición de Bodies, prorrogada en Madrid hasta el 28 de septiembre. Nacida en Japón en 1996 y exhibida en múltiples países del mundo (Brasil, EE.UU., México, Holanda…), no ha dejado indiferente a nadie. Y desde entonces, la polémica ha perseguido al responsable de la misma, el alemán Gunther von Hagens. Dieciséis cadáveres y doscientos quince órganos plastificados o tratados con polímero son los culpables de que, a ojos de de muchos ciudadanos, esta exposición sea una falta de respeto. No puedo negar que sea morbosa o que pueda resultar desgradable. Pero, a la vez, me resultó científicamente muy interesante (aunque falten muchos de los cuerpos que se han visto en otros países). Los hay que dicen que no tiene valor educativo ni artístico, que es el morbo por el morbo. No estoy de acuerdo. Son cuerpos sin reclamar. ¿Qué mejor que ser donados a la ciencia, con el fin de hacer más cercana la anatomía humana al público, antes que acabar vete a saber dónde sin nadie que los visite? He dicho.

Creer o no creer, esa es la cuestión

Dice Espido Freire en Melocotones helados que la vida no es, como nos han enseñado, una página escrita que nos aguarda. Cada día, a cada momento, escogemos lo que somos, lo que sentimos y lo que creemos.

Eso dice la escritora. Pero la vida me ha demostrado que son demasiadas las cosas ocurridas en ella para hablar de casualidades. Creo en el destino. A mi manera. Me niego a pensar que somos “muñecos” movidos por un “algo”. Me niego a saber que aguardamos a una página que alguien ha escrito por nosotros. No creo en eso. Defiendo otro tipo de destino. El que te ha hecho conocer a una gente y no a otra, el que te ha hecho acabar en un sitio y no en otro, pero siempre siendo libre, sabiendo que nuestras palabras y hechos son elecciones, libres, que nos han llevado a donde teníamos que llegar, pero sin ser conscientes de ello.

¿Quién lleva la razón?

Cualquier opinión, valor, ideología o concepción de la vida tienen cabida en la sociedad; el enfrentamiento entre ellas es un bien, ya que ninguno son la verdad o el error absoluto. Así me lo aprendí yo. Aunque cabezones somos todos y, logicamente, sabemos cómo barrer para casa.

Soñadores

…no me pidáis que me baje de las nubes, pues las personas como yo necesitamos darnos paseos por allí arriba de vez en cuando. Que, de hecho, es de donde cojemos el aire para seguir respirando abajo…

A todos los que temen…

Aún tengo los mismos miedos que hace 23 años, solo que proporcionales a mi aumento de tamaño y a mi aumento de dureza…

Nunca dejamos de implorar protección porque sabemos que somos frágiles. Ayer era “máma, no apagues la luz”…..y ¿hoy?

Hoy le ruego a la vida que no me ciegue nunca, ni me calle,ni tapone mis oídos…que todos mis sentidos estén más vivos que nunca…

Que me muestre la realidad siempre cómo es…aunque duela…y pueda soportarlo…

Que si tiene que haber algún fantasma dentro de mi armario, por lo menos me permita verlo…para saber enfrentarme a él…

Que me mantenga cuerda el máximo tiempo posible. Que la locura sólo esté presente en las risas y en los días felices….

Que nunca me apague la luz…y que la soledad no sea mi compañera por siempre…

Respeto para todos, por favor

En mis labores de becaria, hoy me ha tocado acudir a una conovocatoria de prensa. De las miles que hay para poder sacar fotos y realizar entrevistas. No voy a decir nombres y tampoco voy a hacer alusión a ningún lugar porque lo importante en toda esta historia es la situación. La chica de prensa ha sido clara “nada de preguntas personales, por favor”. De acuerdo. Hago una primera entrevista, y espero mi turno pacientemente para la siguiente, pues mi entrevistado está ocupado atendiendo a un medio televisivo. Se muestra encantado, sonriente. De repente, la sonrisa desaparece y se muestra serio. Es entonces cuando se aleja y de su boca se escucha “no voy a conceder más entrevistas”. Dicho y hecho. Increíble, pero cierto. Y es que la pregunta personal tan prohibida ha caído y con ella, el enfado. Entiendo su postura. Si yo estuviera en su lugar, tampoco me habría resultado agradable (no voy a decir qué ha sido ni con qué está relacionado). La periodista, avergonzada, intenta justificarse, pero no vale de nada. Y allí nos quedamos todos, pasmados. ¿Es que no han sido lo suficientemente claros? ¿Por qué entonces ignoras lo que te han dicho tan claro al principio? Y sí, como he dicho antes, entiendo la postura de este entrevistado. Pero yo no he hecho ninguna pregunta personal. Así que, al igual que piden respeto con su vida privada, yo pido respeto para el resto de periodistas. No estamos allí porque nos sobre todo el tiempo del mundo. Tu tiempo por el mío. Veda al medio que te ha molestado, recrimina a esa periodista en concreto. Y a los demás, permítenos hacer nuestro trabajo al igual que tú estás haciendo el tuyo.

Al menos, no es el único por quien he acudido hasta allí (había gente que sí. Y eso, no es plato de buen gusto). Me consuelo sabiendo que será por teléfono…y  que el trabajo de preparar una entrevista toda una tarde, no habrá sido en valde. Imagino que esta es la sufrida vida del periodista, ¿no?

Sobre la televisión

Sobre la televisión es uno de los muchos textos que he leído a lo largo de la carrera (de los que, a veces, poco se aprende, todo sea dicho). Firmado por Pierre Bourdieu, me recuerda a Ignacio Ramonet  y su Tiranía de la comunicación  y es que, ambos hablan de la información como una mercancía, de su sometimiento a la empresa. Parece que los medios quieren satisfacer y entretener, sin más, dejando reducida la función educativa y crítica que, se supone, deben cumplir. De cierta manera, hay una obsesión por la competencia. Si gusta lo que ofrecen, se hacen formatos parecidos. Se copian unos a otros. De este modo, la televisión que pretende ser un instrumento que refleja la realidad, acaba convirtiéndose en creador de realidad. Se usan diferentes nombres para espacios iguales, fotocopias con un mismo nombre. Hablamos de mimetismo informativo y de información unificada. Entonces, ¿dónde queda la capacidad crítica y analítica de los espectadores, lectores y consumidores? Los medios y en especial la televisión, quedan sometidos a la audiencia. Razón no le falta. No hay más que pulsa el botoncito rojo del mando a distancia para comprobarlo…

La loca de la casa

 Decía Santa Teresa de Jesús que “la imaginación es la loca de la casa“. Y fruto de esa locura encontramos las obras literarias. Rosa Montero utiliza la suya propia para dar vida a una obra que define con estas palabras:

“…Digamos que es una obra sobre la imaginación, sobre la creación, sobre la pasión amorosa, sobre la locura, sobre esa capacidad de fantasía que forma parte sustanial de las personas. Es un paseo por el interior de la imaginación que está hecho en parte con una apariencia de ensayo, en parte como una autobiografía y en gran parte como una obra de ficción….”

 

Como se puede ver, mi intención no es hacer ninguna crítica especial. Solo pretendo recomendar un libro, sin más. Debe ser que mi particular loca anda de paseo…