Dice Espido Freire en Melocotones helados que la vida no es, como nos han enseñado, una página escrita que nos aguarda. Cada día, a cada momento, escogemos lo que somos, lo que sentimos y lo que creemos.
Eso dice la escritora. Pero la vida me ha demostrado que son demasiadas las cosas ocurridas en ella para hablar de casualidades. Creo en el destino. A mi manera. Me niego a pensar que somos “muñecos” movidos por un “algo”. Me niego a saber que aguardamos a una página que alguien ha escrito por nosotros. No creo en eso. Defiendo otro tipo de destino. El que te ha hecho conocer a una gente y no a otra, el que te ha hecho acabar en un sitio y no en otro, pero siempre siendo libre, sabiendo que nuestras palabras y hechos son elecciones, libres, que nos han llevado a donde teníamos que llegar, pero sin ser conscientes de ello.
