Bodies, the exhibition

Hace unos meses, tuve la ocasión de ver todos los recovecos del cuerpo humano en primera persona en la exposición de Bodies, prorrogada en Madrid hasta el 28 de septiembre. Nacida en Japón en 1996 y exhibida en múltiples países del mundo (Brasil, EE.UU., México, Holanda…), no ha dejado indiferente a nadie. Y desde entonces, la polémica ha perseguido al responsable de la misma, el alemán Gunther von Hagens. Dieciséis cadáveres y doscientos quince órganos plastificados o tratados con polímero son los culpables de que, a ojos de de muchos ciudadanos, esta exposición sea una falta de respeto. No puedo negar que sea morbosa o que pueda resultar desgradable. Pero, a la vez, me resultó científicamente muy interesante (aunque falten muchos de los cuerpos que se han visto en otros países). Los hay que dicen que no tiene valor educativo ni artístico, que es el morbo por el morbo. No estoy de acuerdo. Son cuerpos sin reclamar. ¿Qué mejor que ser donados a la ciencia, con el fin de hacer más cercana la anatomía humana al público, antes que acabar vete a saber dónde sin nadie que los visite? He dicho.

1 comentario »

  1. Jaime Alonso dicho:

    Pues eso, has dicho. Y eso mismo digo yo…

    Morbo? Quien diga eso, es porque realmente sus ojos no son capaces, o no quieren (que es mucho peor), ver la autentica realidad.

    Me parece inadmisible que una persona pueda decir que esto es una abominación, que es antinatural, y solo vean morbo en ello… No son capaces de verse reflejados ellos mismos en esos cuerpos, y eso si que es antinatural. Somos animales, no lo olvidemos, dotados de un gran sentido común que muchas veces parecemos negar con nuestros comentarios o actos. Animales compuestos de muchos elementos ocultos, que tienen su función, su manera de trabajar, y que también se rompen, y en el mejor de los casos pueden ser sustituidos.

    ¿O es que acaso, seguir viviendo gracias a una persona anónima que ha donado alguno de sus órganos tras morir, pensando que aún puede hacer algo por los demás es también una abominación? Pues yo solo digo que todos lo deberíamos hacer. Por nosotros, y por los demás.

    ¿Tan malo es conseguir mediante ciencia estas esculturas, que tanto nos enseña a conocernos a nosotros mismos? ¿O es que acaso hay alguna otra manera más real de ver nuestro interior de una manera tan didáctica y cierta?

    Por mucho que digan todos aquellos, conservadores o no, que esto debería estar prohibido y que no se le puede llamar arte, yo lo veo espectacular, infinitamente interesante, y algo tan logrado como lo puede ser una escultura del histórico Miguel Ángel, o un lienzo del mismísimo Goya. Es arte, arte conseguido a través del saber hacer, el conocimiento, la técnica y la experiencia de alguien que es capaz de hacer algo que nadie hizo antes.

    ¿O no?

    ¿O es que acaso, la tauromaquia es más arte que esto?

    Simplemente se, que para plastificar mediante polímeros estos cuerpos ya sin vida, y poder lograr este espectacular resultado, ni ha habido sangre, ni dolor, ni tortura, ni venganza… Simplemente ganas de enseñarnos muy de cerca como somos, gracias a cuerpos abandonados en el tiempo, consiguiendo que aquello que antes tuvo vida, ahora sirva para educarnos, viéndonos en nosotros mismos, ya seamos simples interesados, médicos o científicos especializados, o niños con ansia de aprender.


{ RSS suscribirse para los comentarios en esta entrada} · { URI para TrackBack. }

Dejar un comentario